Quinta temporada de 'Gran Hermano' y Mercedes Milá al frente. ¿Con qué espíritu se embarca en esta nueva edición?
Estoy a punto de salir de cuentas de este 'G.H.5' y como dicen los taurinos: 'No hay quinto malo'. Con esta perspectiva me enfrento a él. Este programa debe tener una magia especial, porque nadie acaba de creerme cuando insisto en la ilusión que me hace y las ganas que tengo de verles las caras a los nuevos concursantes, pero es tal cual. Estoy deseando que llegue el domingo y dar el banderazo de salida, decir: 'Buenas noches seguidores de 'G.H.', aquí estamos otra vez'. Me enfrento con la máxima expectación y un gran entusiasmo.
¿Qué puede avanzarme sobre la nueva entrega?
Sorpresas, sorpresas y más sorpresas. Hay un buen casting, hecho una vez más de forma impecable por ese equipo de mujeres que comanda Roberto Ontiveros. El conjunto de todos los que trabajamos en 'G.H.', a las órdenes de Pilar Blasco, estamos ya preparados para volver a dar el triple salto mortal. Cada vez es más difícil y cada edición parece insuperable, pero la gente de Zeppelin y Telecinco sabe cómo llegar a los espectadores y esperamos que esta entrega vuelva a interesar a la audiencia.
Además de los habitantes, ¿qué otros elementos se renuevan en cada edición para dar nuevos aires?
Tratamos de renovar todo lo que se pueda, desde la propia casa y las pruebas que se realizan, al mismo funcionamiento de la convivencia. Ellos, los nuevos habitantes, deben ser los primeros sorprendidos. Si creen que lo saben ya todo de 'G.H.', se equivocan de lleno.
¿Qué cambios ha experimentado, como conductora de 'G.H.', desde que estrenó por primera vez este nuevo formato, a ahora que ya es un espacio consolidado?
La palabra 'consolidado' no entra en mi vocabulario. Hace tiempo que dejé de dar nada por hecho. He aprendido mucho, pero sigo teniendo los ojos y las orejas abiertas. Tengo temor y la experiencia pasada no me da tranquilidad. Hay que estar alerta y no dormirse en ningún momento.
¿Le dolieron las críticas que le hicieron en su día por aceptar conducir un reality show? ¿Cree que al final el tiempo le ha dado la razón a usted?
Me duele el rechazo de personas que ni siquiera ven el programa. Me siguen molestando los juicios despectivos y las opiniones amargas. Pero todas son lícitas y las considero parte del propio trabajo que realizo. También he tenido inmensas satisfacciones y ésas las guardo muy dentro de mi corazón.
¿De todos los realities que han proliferado en los últimos tiempos, que destacaría de 'G.H.' sobre el resto?
En 'G.H.' se sigue la convivencia hasta sus últimos rincones y consecuencias, se refleja la vida tal cual la conocemos todos. Este espacio fue el primero y, para mí y con todos los respetos, nadie lo ha superado todavía.
¿A qué concursantes les guarda más cariño de todos los que han pasado por el programa?
¡Ah!, no pienso contestar a eso. Es secreto mío. Como presentadora no puedo decirlo, sería injusto.
¿No le da un poco de vergüenza ajena ver las broncas y peleas que montan, un día sí otro no, los ex habitantes de la casa en múltiples programas del corazón?
Hago lo posible por no verlos y de esa manera me ahorro muchos malos ratos. No es que me dé vergüenza ajena, me da más que eso. Hacen daño a todos los que hacemos 'G.H.' y logran desprestigiar el trabajo digno y la presencia respetable de sus propios compañeros en la sociedad de nuestro país. Lo he dicho y lo repito: para mí una vez que salen de la casa los concursantes dejan de ser nuestra responsabilidad y lo que hagan o digan les pertenece sólo a ellos. De todos modos, y ésa es mi opinión subjetiva o quizá mejor, mi deseo, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Hay veces que el pan de hoy es hambre para mañana, tal y como dice el refrán.
¿Cree que los nuevos concursantes se presentan ya con la única intención de hacerse famosos y ganar dinero fácil a base de montajes, mentirijillas, etc, etc...?
Los hombres y mujeres, numerosísimos por cierto, que se han presentado al casting, lo hacen por miles de razones diferentes, todas válidas para mí. La verdad sale en el momento en que empiezan a competir. Es entonces cuando el público decide, en combinación con sus propios compañeros dentro de la casa. No me parece fácil engañar a todo el mundo.
¿Pero puede perjudica al programa que la gente ya no conviva en la casa de forma natural, sino que vaya a montar jaleo para trincar en otros programas en cuanto sean expulsados?
Quizá puedan mantener el tipo o fingir unas horas o unos días, pero ningún ser humano aguanta estar alerta veinticuatro horas al día. Antes o después, se le ve el plumero.
¿Hasta cuándo está dispuesta a presentar 'G.H.'? ¿Le apetece cambiar a otro tipo de formato?
Tengo entre manos dos proyectos con Telecinco, que me tienen apasionada. Uno es un programa de entrevistas, que ya empezamos a preparar antes del verano y que sigue en marcha para empezar en cualquier momento; y el otro es un debate que ellos me han encargado y que también es precioso. En todo caso, no me gusta adelantar acontecimientos. Si seguiré o no presentando 'G.H.', no depende sólo de mi voluntad. Estoy feliz haciendo esta edición y agradecida de que hayan contado conmigo en Zeppelin y en Telecinco, pero el futuro... ¡Ése está demasiado lejos!
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